¿Qué es la crianza nórdica?
Como empresa danesa, sabemos que algunos aspectos de la crianza nórdica resultan extraños en otros países. ¿De dónde vienen y qué beneficios pueden tener? Aquí va un vistazo a cómo solemos criar a nuestros hijos, en una cultura de alta confianza, igualdad y prioridad por los derechos de la infancia, especialmente el derecho a jugar.
Siesta al aire libre… ¡también en invierno!
¿Por qué dejamos dormir la siesta fuera a los bebés, incluso en invierno? Todos necesitamos aire fresco, y se duerme muy bien en la naturaleza. Se recomienda que los adultos durmamos a 16-18 °C, así que no es descabellado pensar que el frescor ayuda a los bebés a dormir mejor (y a dormir es como producen hormona del crecimiento). La tradición danesa de las siestas al aire libre tiene al menos 100 años: es una forma sencilla de que el bebé reciba luz de día (y vitamina D) en los oscuros inviernos. No los dejamos en cualquier banco, claro: los cochecitos modernos están aislados y ventilados, y en invierno el bebé lleva un buen mono. Si baja de -10 °C o hay mucha lluvia o niebla, la siesta se hace dentro.
En Dinamarca hay sitios por todas partes para «aparcar» al bebé dormido fuera. Usamos mucho el vigilabebés y, como sociedad, tenemos un alto nivel de confianza en los demás: confiamos en que nuestros bebés estarán a salvo.
Compañeros en la crianza
En los años 70 y 80, las mujeres se incorporaron masivamente al trabajo. Hoy tenemos uno de los mayores porcentajes de hogares con dos ingresos del mundo, y las guarderías permitieron repartir la crianza de forma más equitativa entre madres y padres. Los progenitores pueden repartirse casi un año de permiso parental, dando al bebé un comienzo tranquilo y la oportunidad de crear vínculos. Por eso no es raro ver a muchos padres con cochecitos y portabebés, priorizando el tiempo con sus hijos.
Que coman pasteles de barro
Aquí, en el Norte oscuro, aprovechamos cada rayo de luz: estamos mucho al aire libre y tenemos naturaleza casi en cualquier sitio. En las guarderías, los niños juegan fuera, en el parque o de excursión, y se les deja mancharse, mojarse, embarrarse y seguir su curiosidad natural. Cuando los niños aprenden jugando, se vuelven pensadores independientes y resuelven problemas con creatividad. Así que, si tu peque te presenta orgulloso un delicioso pastel de barro, ¡al menos haz como que te lo comes!