Nuestros mejores consejos para un verano sin preocupaciones
Todos tenemos ganas de disfrutar del sol, pero es importante mantenerse a salvo y proteger la piel durante los días cálidos de verano. Aquí tienes nuestra guía de protección solar para ti y tu bebé.
Usa una sombrilla en el carrito y el cochecito
Los bebés menores de 6 meses deben mantenerse a la sombra y no exponerse a la luz solar directa, porque su piel es demasiado delicada y aún no contiene suficiente melanina —el pigmento que da color al pelo y los ojos y aporta algo de protección natural frente a los rayos del sol.
Los bebés más mayores también deberían estar fuera del sol todo lo posible, sobre todo entre las 11 y las 15 h, cuando el sol es más fuerte. Por eso, colocar una sombrilla en el carrito o el cochecito es muy buena idea. Eso sí, no cubras el cochecito con una tela cruzada: dará sombra, pero puede hacer que dentro haga muchísimo calor al bloquear la ventilación.
Usa SPF, también en días nublados y a la sombra
¿Sabías que los rayos UV atraviesan las nubes y la ropa? Así que, aunque esté nublado o estés a la sombra bajo una sombrilla, necesitas protector solar para cuidar la piel. Esto vale también para los niños. Lo importante es vigilar el índice UV (suele publicarse a diario para tu zona): siempre que sea superior a 3, se recomienda usar protector, también en días nublados y a la sombra.
Aplica el protector 15 minutos antes de salir, y repite cada 2 horas
Para una protección óptima, aplícalo 15 minutos antes de salir: así se absorbe antes de exponerse al sudor, el agua, el roce de toallas y ropa o la actividad. Usa la cantidad adecuada; la regla fácil es un puñado por cuerpo (un puñado de adulto por cuerpo de adulto, y lo mismo para los niños). Para mantener la protección, reaplica como norma general cada 2 horas, según tu tipo de piel, la hora y si la piel está al sol directo o a la sombra.
Busca la sombra cuando el sol aprieta (11-15 h)
Al mediodía, cuando el sol está más alto, el índice UV alcanza su pico. Aunque debes seguir usando protector (los rayos UV atraviesan sombrillas y árboles), quedarse a la sombra a esas horas ayuda a prevenir quemaduras y golpes de calor. ¡Aprovecha para una pequeña siesta a la sombra!
Reaplica después de bañarse y sudar
No te confíes pensando que un protector resistente al agua dura todo el día. Con uno resistente al agua tu hijo puede jugar en el mar o la piscina unos 40 minutos sin perder protección, pero después baja a alrededor del 50 %; por eso es clave reaplicar. También conviene usarlo para excursiones, paseos o deporte al sol, recordando que el sudor reduce su eficacia.
Lleva sombrero y cubre la piel con ropa
Lo repetimos: los rayos UV atraviesan la ropa, así que usa siempre protector. Aun así, un sombrero y ropa que cubra la piel protegen todavía mejor, sobre todo a tu bebé. Elige tejidos de trama tupida y materiales naturales como el algodón o la viscosa. Para los sombreros, busca ala ancha y trama tupida; evita los de paja con agujeros grandes. En bebés, el ala ancha es clave para proteger los ojos y la piel delicada del cuello y las orejas. Truco: si tu bebé no soporta el sombrero, busca uno con cinta para sujetarlo.
El exceso de sol puede provocar quemaduras y golpes de calor, algo que no hay que tomar a la ligera. Los bebés y niños pequeños son especialmente vulnerables, porque regulan peor su temperatura. Un sombrero ayuda a regularla y a prevenir el golpe de calor. Y ojo: sin sombrero también puedes quemarte el cuero cabelludo.
Estos eran nuestros consejos favoritos para un verano sin preocupaciones. Aplica y reaplica el protector, mantente protegido y, sobre todo, ¡sal a disfrutar!