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Incontinencia en el embarazo y posparto: soluciones y consejos

3 de junio de 2026 por
Incontinencia en el embarazo y posparto: soluciones y consejos
Provei Global S.L., Sébastien

Incontinencia en el embarazo

Incontinencia en el embarazo y posparto: soluciones y consejos

El embarazo es un viaje extraordinario que trae piel radiante, pataditas adorables y, ah sí, alguna que otra «traición» de la vejiga. Si te encuentras escapándote un poco (o un mucho) al estornudar, reír o respirar fuerte, tranquila: estás en buena compañía. Te contamos por qué ocurre y qué puedes hacer.

¿Qué es la incontinencia del embarazo?

Es cuando la vejiga decide rebelarse y se escapa orina sin tu permiso. Y antes de culparte: no estás sola. Entre el 40 y el 50% de las embarazadas tienen incontinencia, y muchas siguen teniéndola en el posparto. Así que, si te has unido al club del «ups, se me ha escapado un poco», es un club muy poco exclusivo (y totalmente normal).

¿Por qué ocurre en el embarazo y el posparto?

El cuerpo cambia mucho y algunos de esos cambios provocan incontinencia. Suele ser una combinación de hormonas, cambios físicos y el esfuerzo del parto:

  • Hormonas: la relaxina prepara el cuerpo para el parto aflojando ligamentos y tejidos… incluida la pelvis, que sujeta la vejiga.
  • Más líquidos: la hCG aumenta la sangre y los líquidos; los riñones trabajan a destajo y te convierten en una máquina de hacer pis.
  • Útero y bebé en crecimiento: el útero presiona la vejiga y, en el tercer trimestre, el bebé pesa sobre ella (con alguna patadita de regalo).
  • Suelo pélvico debilitado: el embarazo y el parto estiran estos músculos, que son como una hamaca que sujeta la vejiga. Hamaca floja = más sorpresas. Esta causa suele acompañar a muchas mujeres en el posparto.
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¿Cómo gestionarla y prevenirla?

No siempre se puede evitar del todo (sobre todo en el tercer trimestre), pero puedes reducirla:

  • Fortalece el suelo pélvico: los Kegel son tu arma secreta para un mejor control. Lo mejor: puedes hacerlos en cualquier sitio.
  • Hidrátate bien: aunque parezca contradictorio, beber menos no es la solución (irrita aún más la vejiga). Bebe agua y evita irritantes como la cafeína y las bebidas gaseosas.
  • Ve al baño con regularidad: no esperes a que la vejiga grite; vacíala del todo.
  • Apóyate en compresas o salvaslip: te mantendrán seca y con confianza, como las compresas de incontinencia ligera ABENA.

¿Cuándo consultar al médico?

  • Si los escapes son repentinos, intensos o con dolor.
  • Si hay sangre en la orina.
  • Si tienes síntomas de infección de orina, como escozor o urgencia.

La historia continúa en el posparto

Si pensabas que los escapes desaparecerían tras el parto… ¡sorpresa! Muchas mujeres siguen teniéndolos porque el suelo pélvico aún se está recuperando. Sigue con los Kegel, valora ver a una fisioterapeuta de suelo pélvico si no mejoras, y sigue usando compresas posparto o de incontinencia para más seguridad mientras tu cuerpo se recupera.

La incontinencia no es glamurosa, pero tampoco lo es gestar a un ser diminuto, ¡y tú estás con las dos! Hablándolo abiertamente rompemos el tabú: una vejiga que se escapa es solo parte de este viaje salvaje. Así que ríete (con cuidado), hidrátate y haz Kegel como una profesional.

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