¿Cómo gestionar los «buenos consejos» de crianza de los demás?
A ningún padre o madre le gusta recibir los temidos «buenos consejos» de crianza no pedidos. Vengan de la familia, de amigos, de otros padres o de un desconocido, pueden ir desde un consejo bienintencionado que llega en mal momento hasta la insistencia o el juicio deliberados. Aquí va nuestro (no pedido) consejo para mantener la confianza y plantarte con seguridad.
Práctica y paciencia
Primero, acepta que los consejos no deseados forman parte del «pack» de ser padre o madre. Pasará de vez en cuando y no eres la única persona que los sufre. Cuando ocurra, tómate un momento para descifrar la intención: si parece sincero y solo mal colocado, sonríe y sigue tu camino. Si es pasivo-agresivo o se repite, ya puedes marcar terreno con educación. Y recuerda: tus hijos también pondrán a prueba tu paciencia, así que esto es buen entrenamiento.
Pide opiniones de confianza
Seguro que conoces a gente que es buen padre o madre. Pide su opinión de vez en cuando para reforzar tu confianza. Todos necesitamos pedir ayuda, sobre todo con el primer hijo, cuando descubres que no come, duerme, camina o habla exactamente cuando decían los libros o como los demás niños. La comparación es la madre de todas las inseguridades; una reafirmación sincera de personas que respetas te devuelve la confianza y te recuerda que tu bebé y tú lo estáis haciendo perfectamente.
Mantén la curiosidad y la creatividad
El desarrollo del bebé es tan rápido que lo que funciona un día puede no servir al siguiente: de repente tu peque le quita una manzana a otro niño, se cae del tobogán o tiene una rabieta en público. Es normal sentirse confusa, frustrada o agotada. Es tu oportunidad de tirar de creatividad y probar qué hacer a continuación. No pasa nada si tardas un poco o necesitas varios intentos: así funciona la crianza, ¡y está bien!
Encuentra el humor cuando te sientas dolida
Con falta de sueño, el sentido del humor sufre… bastante. Pero si consigues convertir un comentario hiriente en algo cómico en tu cabeza, evitarás que te arruine el día. Imagina a quien te aconseja hablando con un corcho en la boca o saltando a la pata coja. O responde: «Si este acaba siendo el mayor problema de mi hijo en la vida, seguro que crece estupendamente». Y si nada funciona, llama a una amiga y reíros juntas.
Haced equipo
La crianza es trabajo en equipo. Si la tensión viene de la familia, manteneos unidos tú y tu pareja y pensad cómo rebajarla. Si te sientes señalada, lanza tu señal de auxilio y que tu pareja salga al rescate brindando por lo bien que lo estás haciendo (y al revés, claro).
Aléjate de la situación
Si no puedes más, discúlpate y sal físicamente de la situación si es posible: llévate al bebé a otra habitación, vete a casa o al baño. Y recuerda: esto no va sobre ti. Quien te suelta el comentario suele estar repitiendo, sin pensarlo, lo que le hicieron a ella. Un comentario hiriente nunca define tu capacidad como madre o padre, ni tu amor y tu vínculo con tu hijo. TÚ PUEDES.