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Cómo aprenden los niños jugando

30 de mayo de 2026 por
Cómo aprenden los niños jugando
Provei Global S.L., Sébastien

Niño aprendiendo jugando

Cómo aprenden los niños jugando

«Juego de niños» suena a algo demasiado fácil o sin importancia. Pero todos nacemos para jugar: es un rasgo humano universal y es como aprendemos a interpretar, interactuar y cambiar el mundo. Tenga los juguetes que tenga, hay tipos de juego que parecen estar en nuestro ADN. Estas son algunas formas en que tu bebé aprende jugando, y cómo acompañarlo.

Cantar, hacer ruidos y música

Los primeros balbuceos son casi indistinguibles, pero ya entrenan sus cuerdas vocales para hablar el idioma que oye alrededor. Y no solo le emocionan las voces: también todos los ruidos. Sonidos de animales, canciones sencillas, música, palmas, golpear cosas para hacer «tu propio ruido». Si notas que reacciona a un sonido, dile qué es: «Esto es un secador», «Esto es la cafetera», «Esto es un perro ladrando». Todo ello le ayuda a construir vocabulario y a entender el mundo.

Apilar, construir y desmontar

Hacer torres es otra actividad universal y adaptable a cualquier sitio: cojines, bloques, libros, palos, piedras, cajas, ollas… y lo que pille. Es su primera actividad creativa física, su intento de combinar y transformar cosas. ¿Qué pasa si hago esto? Todo es posible… hasta que la torre se derrumba. ¡Pero da igual, porque entonces se vuelve a empezar! A esta edad desarrolla motricidad, organización, análisis y, sin saberlo, nociones tempranas de ciencia e ingeniería.

Construir y desmontar para ver cómo funcionan las cosas es otro clásico que despierta la curiosidad. A menudo el papel y las cajas le interesan más que el juguete. Dale un rollo de cinta y observa. Cuando construye o desmonta, es porque ve una necesidad, un problema o una oportunidad: aprende a planificar (o a lanzarse de cabeza), a resolver y, si juega con amigos, a clasificar, contar, cooperar y negociar. ¡Y da igual el resultado, todo es práctica!

Juego de roles

Hacia la edad preescolar, su forma de jugar con los demás evoluciona a saltos: empieza a ser consciente de su papel, a relacionarse y a desarrollar la imaginación a la velocidad de la luz. El juego de roles es su primer «ensayo» de habilidades sociales, empatía, compartir y juego limpio. Puede ser superhéroe, jugar a escenas cotidianas, con muñecos y figuras, y crear historias cada vez más elaboradas. Realidad y ficción se mezclan, y los amigos invisibles son tan reales como los de verdad (ventaja: cargan con la culpa de tus líos, comen poco y guardan todos tus secretos).

Es una buena edad para implicarlo en tus tareas con responsabilidades sencillas y adecuadas a su edad: mezclar ingredientes, poner la mesa, arrancar dientes de león, dar de comer al perro… Estará orgullosísimo de dominar nuevas «habilidades de mayor». De adultos a veces olvidamos jugar; los niños son tu máquina del tiempo a cuando todo era posible. La creatividad no es solo cosa de niños: nos ayuda a resolver problemas toda la vida. Así que juega como si nadie te mirara y disfruta.

Tómatelo con calma: lo estás haciendo genial