Arena cinética casera: diversión para horas
A medida que tu bebé crece y se desarrolla, viene genial proponerle actividades de juego sensorial que fortalezcan su motricidad fina y activen sus sentidos. ¡Jugar con arena cinética es una forma estupenda de entrenar ambas cosas!
La arena cinética es un clásico del entretenimiento sensorial, ¡y no es de extrañar! Es supersatisfactoria y ofrece todas las ventajas del juego con barro, pero con muchísimo menos lío.
A los peques les encanta meter las manos y apretarla y, como es moldeable, también pueden usar cortadores, moldes de castillos y cuchillos infantiles para cortarla, pasar camiones de juguete para dejar marcas de ruedas o moverla de sitio, trabajando esa motricidad fina. También puedes esconder objetos pequeños y montar una búsqueda del tesoro. Las posibilidades son infinitas… ¡y no te extrañe acabar jugando tú también!
Cómo hacer arena cinética
Esta arena cinética casera solo necesita unos pocos ingredientes:
- Arena fina y seca
- Almidón de patata o maicena
- Jabón lavavajillas
- Agua
- Colorante alimentario (opcional)
Echa la arena en un bol. Puedes hacer la cantidad que quieras; nosotros usamos 3-4 tazas. Es muy importante que la arena esté completamente seca. Añade 2 cucharadas de almidón, mezcla y reserva.
Para convertir la arena normal en cinética, necesitamos una solución que la haga pegajosa y moldeable. En otro bol, mezcla 1 taza de agua y 1 cucharadita de lavavajillas hasta que salgan burbujas.
Si quieres añadir colorante, hazlo ahora: al menos 6 gotas en el agua jabonosa (quizá necesites más de lo que crees). Si no usas colorante, la arena quedará de color natural, igual de perfecta para construir castillos.
Ahora añade la solución jabonosa a la arena. Puede que no necesites toda: viértela poco a poco mientras mezclas. La consistencia final debe permitir moldear la arena en las manos y que se desmenuce con facilidad.
¡A disfrutar de tu arena cinética! Si la guardas en un recipiente hermético o una bolsa, podrás reutilizarla una y otra vez.